Tuesday, May 01, 2007

La Democracia Espiritual

Tengo una nueva amiga en Lund, Suecia. Ella me mandó este a compartir con nostoros:
La Democracia Espiritual
por Kathryn Lum

Cuando pensamos en la democracia, normalmente es la política que sale a la mente. Pero podemos hablar de la democracia en diferentes ámbitos, como la familia o bien la religión. Durante siglos, reflejando las disigualdades y prejuicios de la sociedad, la religion ha sido dominado por hombres, y ha excluido a gente gay. Yo creo que es tiempo para democratizar todas nuestras instituciones religiosas, y transformer la cultura para que podamos tener un espacio digno y humano dentro de nuestras comunidades religiosas. ¿Cuántos entre nosotros aceptamos el silencio y la indignidad del armario para poder formar parte de una comunidad espiritual?

Durante tres años, pertenecé a una comunidad en la cual no pude expresarme libremente, tenía que siempre ocultar, censurarme, y fingir ser heterosexual. Seguía asistiendo, sabiendo que la fe condemnaba mi humanidad, y consideraba a los gays como personas defectuosas e incompletas. A pesar de su cultura conservative, quería su red social. Mirando hacia detrás, puedo ver que me sometía a su violencia espiritual porque en el fondo no me aceptaba. Por desgracia, en lugar de darnos alas, muchas comunidades espirituales tratan de controlarnos, suprimirnos y promueven un sentimiento de cupabilidad. El día en que dejé la fe, me recuerdo como me sentí tan libre y ligera. Libre de un ambiente opresivo que minaba mi autoestima. Decidí que una fe que no podía reconocer y celebrar mi humanidad, no merecía mi compromiso ni mi energía. Quería una comunidad que me permitiera crecer espritualmente de verdad.

En mi caso, no hubiera sido posible tratar de reformar la comunidad desde dentro. Creo que como gente gay y espiritual, tenemos dos opciones: tratar de democratizar nuestra fe desde dentro (si hay suficiente gente para desafiar colectivamente la ideología dominante), o crear nuestras proprias comunidades espirituales, donde finalmente no seremos ciudadanos de segunda clase. Las dos vías tienen su lugar, y pueden ser compaginadas. A raíz de esta experiencia de opresión espiritual, he resuelto nunca más dañarme así, y reivindicar lo que llamo la democracia espiritual.
Gracias Kathryn

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